CREACIONES / 2026

EL CORAZÓN DE ESTER

En el siglo XIX se encuentra en la campiña inglesa un extraño manuscrito firmado por una tal Ester, una joven misteriosa y de fervor religioso. El escrito recoge, a través de una serie de diarios y poemas de amor, cómo Ester se va desgastando por entregarse a sus amantes y seres queridos hasta que un día desaparece del poblado sin dejar rastro. La pieza escénica generada a la sombra de este relato funciona como una confesión directa con el público, en una especie de ritual íntimo de la palabra. Una confesión que, como en San Agustín, es una forma de redimirnos juntos; la confesión que se convierte en devoción y nos hace replantearnos cuáles son los límites de la entrega emocional y qué peligros implica en el cuerpo del performer.

 

Esta es una pieza que habla del desgaste que generan las miradas cuando atraviesan un cuerpo. Propone una reflexión sobre lo que supone ser mirado por los ojos del público para el cuerpo del artista y lo que supone ser vendido una y otra vez por el mercado capitalista. El resultado es un cuerpo, que como el de Ester, se va consumiendo por amor en un ejercicio de desaparición progresiva (el acto de amar al espectador como una dulce muerte lenta). Ante esta desaparición inminente del cuerpo del performer y de la misma obra se pregunta el corazón de Ester: ¿tenemos que inventar entonces nuevas formas de devoción? ¿existe una devoción queer que no implique el sacrificio? ¿la única opción posible de superar el desgaste de la carne es trascenderla y llegar al Espíritu? Puede que “El corazón de Ester” sea un conjuro, de aprendiz de brujo, uno que pretenda cómo desparecer sin desaparecer. En este punto aparecen las influencias de Simone Weil y de todas las místicas de la historia, que son aquí las grandes maestras de Ester. También aparecieron en el proceso otras voces de mujeres del XIX que nutrieron la escritura, como Emily Dickinson y las hermanas Brönte, y otras muchas que han dialogado con el pasado como María Zambrano o Anne Carson. La obra, más allá de la tragedia que supone morir de amor, es también una celebración de la entrega al público, una carta de amor y una veneración al ejercicio de sujetarnos mutuamente en el acto de la performance.

 

Para no ser consumidos tan pronto y protegernos frente a la idea del “éxito de la estrella”, proponemos un pacto de responsabilidad colectiva con el consumo de las obras y con los cuerpos de los artistas: la pieza será una serie limitada y numerada de 50 funciones, acto seguido desparecerá. Con la esperanza de que el mirar tome conciencia de su magia y de que Ester sobreviva al sacrificio.

Concepto, dramaturgia, textos, dirección e interpretación: Alberto Cortés / Diseño de iluminación y técnico: Benito Jiménez / Espacio sonoro y técnico: Óscar Villegas / Dirección musical y violines: Luz Prado / Guitarras: Adriano Galante / Coro: proyectoeLe / Piano: Tacet est musicae / Coordinación técnica: Cristina Bolívar / Subtítulos: Marion Cousin / Espacio escénico: Víctor Colmenero Mir / Pintura: Miguel Oliver / Vestuario y producción en gira: Gloria Trenado / Sombrero: Patricia Buffuna / Acompañamiento en cuerpo: Janet Novás / Mirada externa: Amalia Fernández / Fotografía: Manu Rosaleny y Alejandra Amere / Vídeo: Johann Pérez Viera / Producción: El Mandaíto Producciones SL / Una coproducción de: Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, Kunstenfestivaldesarts, Grec 2026 Festival Barcelona, Festival d’Automne, Théâtre de la Bastille, Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa, Agencia Andaluza de Instituciones Culturales – Teatro Central y Tanzquartier Wien / Con la colaboración de: Festival Citemor, CAMPO, Azala, Graner